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‘Transparent’, la serie de 2014

Llevaba semanas con una tarea pendiente en mi correo electrónico: ver ‘Transparent‘, la serie de producción propia de Amazon que promete mucho. Y como Amazon me ha traído tan buenas compras en la Red, qué menos que devolvérsela visionando su serie original.

Y, por fin, lo he hecho.

Como siempre que me pasa con algo de este tipo, quiero saber lo mínimo posible antes de tirarme de cabeza a ver el episodio piloto. Sólo sabía que ‘Transparent‘ se centra en un hombre que, con hijos y nietos, decide cambiar de sexo y ser una mujer. Pero he descubierto que es mucho más. ‘Transparent‘ nos presenta historias reales de personajes reales. Los personajes planos brillan por su ausencia. Tenemos a una ama de casa, pero no es la típica madre chillona que vive por y para llevar a sus hijos al cole y al soccer practice. Tenemos a un agente de artistas que cae en todos los clichés hipsters pero lo sabe y lo aprovecha. Y tenemos a una cabra loca, una chica que sabe que es un desastre pero no por ello es infeliz, y que decide dar un cambio sin que nadie se lo pida. Todos tienen en común un padre que, con la mediana edad a su fin, decide descubrirse como lo que siempre ha sentido ser: una mujer.

Hay una escena muy interesante en la que una de sus hijas le pregunta: ¿Ahora te vestirás de mujer? y él responde: No, hasta ahora me he estado vistiendo de hombre. La identidad sexual es sólo uno de los temas que toca la serie, y aunque sea el eje central, no es ni de lejos el único. El propósito que tenemos en la vida, lo que nos apetece hacer, lo egoístas que podemos ser en algún momento… Esta es una de esas series que te saca los colores porque te dice como eres aunque no quieras reconocerlo.

Nadie es perfecto, pero tampoco pretendamos serlo. Lo único importante es ser quién queremos ser. Y ‘Transparent‘, en eso, cumple con su propio título.

 

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24: Live Another Day

24 live another day

 

Hay series que cuesta “vender”, porque su premisa parece tan simple o lejana de lo que es una “buena serie” de manual, que hay que explicarlo un poco más. Pero también llega un punto en el que dices: mira, me encanta y si quieres me haces caso y si no, tú te lo pierdes.

24‘ es una de ellas. Una serie de acción, que en principio “promueve” la tortura, muy americana y muy increíble. En esto último os doy la razón. En todo lo demás, no. Un thriller de 24 horas que te tiene en vilo, combinado con un argumento fuerte, mucho culebrón, venganzas y los giros argumentales más numerosos de la historia de la televisión.

Cuando hace 4 años Jack Bauer se despidió para siempre, yo sabía que volvería. Imaginaba que en formato de peli, y todo apuntaba a ello, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto y decidieron volver como serie. Eso sí, más corta: 12 capítulos, algo irónico para una serie que suele relatarte en tiempo real las 24 horas de un día. Además, ‘24: Live Another Day‘ es un gran episodio de 12 horas con un paisaje de lujo: Londres.

Personajes que vuelven, otros nuevos, algunos guapos, otros feos, muchos malos, buenos muy buenos… Os aseguro que no cambio la emoción de ver un episodio de ’24’ con ningún thriller del cine actual. Si además te digo que Catelyn Stark tiene un papel clave en la temporada seguro que te suena mejor.

’24’ es pura diversión, pero bien hecha, con algunos recursos algo gastados (que siempre haya alguien malo en la CTU empieza a oler) pero con un nivel de tensión, emoción y adicción del que pocas series pueden presumir.

La mejor serie web del mundo: Billy On The Street

billy eichner on the street

 

Hace ya cuatro años, el verano que pasé en Chicago, una amiga que hice allí me llevó a un restaurante fantástico: estaba ambientado en los 50, ofrecían hamburguesas a buen precio, pero el valor añadido del local me dejó patidifuso: la mala educación. Siempre en tono de humor, los camareros, disfrazados en plan ‘Grease‘, se te sentaban, te quitaban el plato, se reían de ti y criticaban todo lo que podían y más. Por supuesto, me encantó y me di cuenta que los americanos tienen mucho más humor del que creemos.

Billy Eichner es un humorista neoyorkino que ha conseguido reinventar el concepto de humor, actualizándose porque la gente ya está un poco hasta el moño de tanta stand up comedy. Cogiendo al vuelto mi anterior párrafo, Billy apuesta por la mala educación, los gritos y la exageración para arrancarnos unas cuantas carcajadas. ¿Lo mejor de todo? Que el epicentro de sus preguntas es la cultura pop. Y que él es atractivo no, lo siguiente.

Lo conocí por un reportaje que realizó con motivo del inicio del ‘MDNA Tour’ de Madonna, en Tel Aviv. Conan O’Brien le contrató para que increpara a todo transeúnte sobre el inminente concierto de la Reina del Pop. No sé cuántas veces he podido ver el vídeo, pero cada vez me río más. Al principio pregunta por Madonna, y si el ciudadano no la conoce o no es fan, Billy se marcha chillando mil improperios. Lo mismo cuando pregunta por sus mejores canciones. Si no le dicen ‘Vogue’, arma un buen cristo. Pero el mejor momento, sin duda, es el susto que pega a unas pobres muchachas en el minuto 4:

Unos meses más tarde, Billy, que es tan fan de Madonna como yo, consiguió conocerla, y ella, por supuesto, le tomó por loco con mucho humor:

 

Pero ¿por qué es famoso Billy? Por su serie web ‘Billy On The Street’ en la que, básicamente, se limita a chillar a la gente en pleno Nueva York con la peor excusa del mundo. Como el programa tiene tanto éxito, cada vez cuenta con más celebrities invitadas que entran al trapo y hacen el ridículo de una forma genial e histérica. Veamos algunos ejemplos:

 

Coge a Debra Messing (Grace, de ‘Will & Grace‘) y chilla a la gente ‘It’s Debra Messing, You Gays!’

 

‘Dead or Boring’: Billy lee el nombre de una celebrity y la concursante ha de adivinar si está muerto o es aburrido. Lo mejor es el premio: ¡PAPEL!

 

‘For a Dollar’: Billy pregunta cosas ridículas como “nombra una canción de Navidad que no exista” a gente aleatoria y, si aciertan, se llevan un dólar.

 

‘The Julia Roberts Obstacle Course’: carrera de obstáculos centrada en la vida y carrera de Julia Roberts. Desde buscar su Oscar entre la contaminación de ‘Erin Brokovich’ hasta encontrar el contrato por ‘Valentine’s Day’, peli por la que cobró una millonada por aparecer dos minutos. Brutal!

 

‘It’s Not Pitbull, It’s Amy Poehler!’ Billy se lleva de la mano a Amy con una máscara de Pitbull. Tan absurdo como genial.

 

A veces me siento un poco identificado con Billy. Aunque no sea tan gracioso, su histeria contagiosa me suena demasiado. Espero volver a Nueva York sólo con la esperanza de que me entreviste en plena calle.

 

How I Met Your Mother: el final

How I MEt Your Mother blue french horn

Lo reconozco, no he estado muy ingenioso a la hora de ponerle título a este post, pero quiero escribirlo ahora, justo al terminar de ver el último capítulo, el definitivo, de ‘How I Met Your Mother’.

La historia de ‘HIMYM‘ empezó hace casi una década. La serie llenó rápidamente el vacío dejado por ‘Friends‘ y nos mostró una versión actualizada de la clásica “sitcom de amigos” que ya vimos tanto con los mencionados ‘Friends’ o ‘Seinfield’, cada una adecuada a su realidad. El hilo conductor de la serie era contar, desde el principio, y en primera persona, cómo un hombre, Ted Mosby, conoce a la madre de sus hijos. Hijos que están presentes en cada capítulo y que, por lo visto, ya rodaron en 2005 el mítico final que acabo de ver.

Por supuesto, como en toda gran historia, lo de menos es el final y lo más importante es el camino. Mediante el humor y los clichés del día a día de unos treintañeros solteros y buscándose la vida, terminamos profundizando en nuestros propios problemas. Y la serie, queriendo o sin querer, nos refleja nuestras relaciones y la forma en las que las tratamos.

Por suerte, ‘How I Met Your Mother’ consigue cargarse estereotipos, así como recordarte que el mundo no se acaba con el final de una relación ni con la muerte de un ser querido. Siempre hay tiempo para reírse, pasarlo bien, y que de las malas experiencias sólo se puede salir con una sonrisa en la cara, esperando tiempos mejores.

Siendo menos trascendentales, es un hecho que el desgaste había hecho mella en la serie. Los chistes no eran tan buenos, los viajes temporales no eran tan necesarios… pero el roce hace el cariño, y 9 años son muchos (16 en el caso de Alyson Hannigan, que empalmó el final de ‘Buffy‘ con el inicio de ‘HIMYM‘ ¡16 años! ¿Qué haremos sin ella ahora?), por lo que se lo perdonamos todo. De hecho, es una serie que se ha permitido tantas licencias (capítulo musical, capítulo en verso…) que cualquier otro giro está bien justificado y, por mucho que digan, el final no engaña ni decepciona.

Un buen ejemplo de lo importante que ha sido el “cómo” y no el “qué” fue hace un año, cuando descubrieron abiertamente la cara de la madre, la gran pregunta de la serie. Una actriz desconocida, que ha tenido un protagonismo casi anecdótico en esta última temporada (que salga mucho no significa que importe mucho) y es que el propio final nos ha reconocido que nos estábamos haciendo la pregunta equivocada. Y ahí lo dejo, para ahorrar spoilers.

Yo empecé la serie con 20 años, en plena universidad, con una vida muy diferente de mis casi 29 de ahora. Me gusta mucho que termine, cerrar esta etapa y poner el lacito a una serie que tenía un propósito. Como he dicho, el propósito no era saber quién era la madre, era conocer a unos personajes, enamorarte de ellos, reírte, desearles lo mejor y entenderles cuando no deberías.

Y así es cómo conocí a ‘How I Met Your Mother’.

 

 

The Crazy Ones, un premio a la locura

TCOSMG

Llevaba meses esperando el estreno de esta serie, y aunque le esté costando arrancar, creo que le estoy cogiendo el gustillo.

‘The Crazy Ones’ es el último intento de Sarah Michelle Gellar por ser relevante en televisión. Sé que es una tontería seguir a una actriz porque formó parte de la serie que más ha marcado mi vida, pero hay cosas que uno no puede evitar. Me la metieron doblada con ‘Ringer‘, esa serie que empezó genial pero se volvió un despropósito, y ahora espero que pase a la inversa.

Robin Williams y SMG son padre e hija en una empresa de publicidad que lleva marcas tales como McDonalds en Chicago. Sí, sí, Chicago, esa ciudad en la que viví en verano de 2010. Razón de más para verla. El primer capítulo, además, contaba con Kelly Clarkson, en un gag que evocaba aquel fatídico anuncio de Mary J Blige en el que la pobre mujer cantaba el menú y los ingredientes de la hamburguesa de Burger King. Vamos, un lujazo.

Ahora que conozco el mundo de la comunicación desde dentro, me encanta ver una serie que, a su manera, nos muestra como puedes vender algo que cautive al target, y cómo un error honesto puede convertirse en éxito absoluto. Todo, por supuesto, peliculero, sin mostrarnos el duro y largo proceso que conlleva cada acción, pero tampoco hace falta verlo. También me anima ver como celebra la locura, el salirse “outside the box” y mejor arrepentirse de haber intentado algo que de no haberlo hecho.

En definitiva, tengo mis reservas con esta serie pero confío plenamente en que se convierta en un imprescindible de este curso 2013/2014.

 

The Killing

Basta de series!!! Desde que me cambié de piso, lo que más echo de menos de Hidroboy es su insultantemente majestuosa colección de pelis. Y como yo no tengo muchas, y tampoco tengo tanto tiempo como para ver una cada día (aunque no trabaje, estudiar, buscar curro, ir al gym y elaborar un proyecto de final de carrera junto con una vida social normalita me tienen entrentenido) pues me animo a ver series. Y como ahora es temporada de finales, me engancho a nuevas.

Y ahí llega The Killing. Me metí en metacritics y busqué las más valoradas, y era la mejor según todas las medias aritméticas del mundo.

Es la versión americana de una serie nórdica, y eso es algo que se nota desde el primer microsegundo. Todo sucede en Seattle, una ciudad que adornan muy en plan norte de Europa, con frío, tempestad, nubes oscurísimas… que le dan un toque de novela negra que queda ni que pintado.

Todo arranca con la desaparición de una adolescente, Rosie, aunque hasta el final del piloto no descubrimos la razón del título de la serie. En cuanto a presentación, viene a la mente sin duda alguna Twin Peaks. Conocemos a todos los personajes posibles, relacionados con la víctima de una forma u otra y que esconden más secretos que el sótano de una desperate housewive.

Y está muy, muy bien rodada. Eso se agradece, con unos planos largos de los escenarios, pausas presentes pero nada aburridas y mucha emoción y misterio. La protagonista es una detective que iba a irse a San Francisco pero se queda para resolver el caso. Ella es una mezcla entre Hillary Duff y Dana Scully, muy seria pero muy profesional, y le acompaña un tiarrón que es quién la debe sustituir cuando ella se marche. Quiero destacar el papel de Michelle Forbes como la madre de la víctima, en uno de los papeles de su carrera, aunque lo maravilloso de esta mujer es que siempre lo ha sabido elegir bien, desde la segunda temporada de 24 hasta Battlestar Galactica o, más recientemente, la loca de la segunda de True Blood. La adoro y fue una sorpresa encontrarla.

Y la última gran referencia que he visto muy marcada en la serie. Heavy Rain. Sí, un videojuego. Con una estética muy cinematográfica, en la que la lluvia y la música son personajes que se unen al resto y comparten protagonismo por igual, del mismo modo que pasa en The Killing. Fue viendo una escena familiar, en la cocina, cuando me imaginé eligiendo las acciones y tomando decisiones por ellos, y fue una sensación muy agradable, muy nostálgica.

Sólo llevo 4 capítulos, pero promete ser una serie de esas que coges y no puedes quitar los ojos de la pantalla ni un segundo. Y lo mejor de todo, elucubrar quién puede ser el asesino.

Parks & Recreation

Mi devoción por las series ha llegado a cotas terroríficas.

Hace mucho, mucho tiempo que quería ver Parks & Recreation. No conozco a nadie que la vea, simplemente vi que Internet estaba lleno de gente muy fanática de la serie. El formato es muy 30 Rock + The Office. Un falso documental en el que vivimos el día a día de la sección de parques y jardines del ayuntamiento de un pueblo ficticio de Indiana llamado Pawnee y en el que unos cuantos que yo me sé adorarían vivir.

Protagonizada por una espléndida Amy Poehler, la compañerísima de Tina Fey en los mejores momentos de Saturday Night Live, ella es Leslie Knope, la encargada del departamento, una mujer tan loser como entusiasta e ingenua. La trama la arranca una genial Rashida Jones (hija de Quincy, sí, el de Thriller), que es Ann, una enfermera cuyo marido ha caído en una fosa que hay al lado de su casa y que quiere que arreglen. Leslie lo ve como una oportunidad de hacer historia, convirtiendo esa fosa en un maravilloso parque.

El resto de personajes son raros pero imprescindibles. Trabajando en el ayuntamiento están un chico indio que tiene mucha labia pero no da palo al agua, una adolescente becaria con una cara de asco que da gusto verla, un jefe con bigote típico americano que pasa de todo, y un macizorro muy en plan Jon Hamm del que Leslie está locamente enamorada.

La verdad es que la primera y corta temporada no me ha llamado mucho la atención. Leslie es adorable y ridícula por igual, y sus escenas son, sin duda, las mejores. Verla yendo a recriminar a unos niños que se lanzan mierda de perro en el parque y terminando en medio de la batalla con la tapa de un cubo de basura como escudo no tiene precio. O el día que decide ir a cortarse el pelo a la barbería de hombres, ganando con ello un look muy Ellen Degeneres.

Todos esos gags, que beben, seguro, de su época en SNL (como le pasa a Tina Fey en 30 Rock) son lo que le da vida a la serie, lo que te hace levantarte y aplaudir aunque sean solo 15 segundos de un capítulo de 20 minutos.

Presiento que con los capítulos ganará más y más interés, y no voy a dejar de verla, porque me pasó lo mismo con Community: unos primeros capítulos aburridos y al final ha terminado siendo la serie que más recomiendo actualmente.