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Hatsune Miku: Project Diva f

hatsune miku project diva f

 

El nivel de frikismo de mi gusto por los videojuegos sólo tenía dos opciones: o decaer o elevarse a su máxima potencia. Y todos sabemos que la segunda es la mejor de todas.

La semana pasada me hacía con ‘Hatsune Miku: Project Diva f’, una de las últimas locuras musicales provinientes del país del sol naciente.

Pero tiremos un poco atrás en el tiempo y, curiosamente, quedémonos en casa, en Barcelona. Allá por 2011, la Universitat Pompeu Fabra desarrolló la tecnología conocida como Vocaloid, esto es, una aplicación a la que tú envías una letra y una melodía y que te devuelve con voz casi humana. A mí me da la impresión que es la evolución del midi, ese programa al que das cuatro notas y te las expulsa en forma del instrumento que tu elijas. ¡Pero con voz!

Hatsune Miku es la imagen de Vocaloid2, la segunda versión del programa, y también protagonista del juego de PS Vita del que os hablo hoy. Toda una diva virtual que se pega unos conciertos que ya les gustaría a los extintos Gorillaz.

Los juegos musicales ya están muy vistos, vivieron su época dorada y parece que no la van a recuperar en un tiempo. ‘Rock Band‘ y ‘Guitar Hero‘ explotaron demasiado el boom de la música y los botoncitos, y aunque siempre recordaremos joyas como ‘Beatmania‘ o ‘Elite Beat Agents / Ouendan‘, es un hecho que ya pocos se atreven a hacer buenos juegos musicales.

‘Hatsune Miku: Project Diva f’ forma parte de la conocida saga, y llega (creo) por primera vez a Europa de forma legal y arregladita. Eso sí, no la traducen al castellano, pero tampoco hace falta, con el inglés nos bastamos.

¿Cómo funciona el juego? Pues bien, se limita a ser un machacabotones con la magia de las canciones de Hatsune Miku y sus amigos, con más de 30 temazos a cual más variopinto. Tenemos folk, pop, electrónica, rock gótico japonés, y un eje común: no hay descanso. Las canciones no son largas, pero no hay un segundo libre para respirar, pulsarás los botones como loco al ritmo de la canción y sin darte cuenta ya habrá terminado.

Los vídeos están muy trabajados, aunque tendrás que verlos en el modo Teatro, porque mientras juegas más bien será una distracción.

La otra gran baza del juego consiste en cuidar a Hatsune Miku y a todos los cantantes como si de Tamagotchis se tratara. Has de acariciarles, darles regalitos y decorar su habitación. La verdad es que aún no he explotado esa parte, pero parece bastante simpática.

Pero lo importante es la música, la estética 100% japo y una jugabilidad endiablada pero muy adictiva.

Ah, y ¿os he dicho que Hatsune Miku va a ser la telonera de Lady Gaga en su ‘ARTPOP Ball’?

 

 

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Final Fantasy X | X-2 HD Remaster

 

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Final Fantasy, hasta 2010, siempre fue una saga cuya compra era todo un ritual. El día elegido siempre era viernes, fecha idónea para salir de clase al mediodía y lanzarse al centro a por la copia del juego de rol consolero por antonomasia. Todo el fin de semana encerrado en casa y, claro, no me lo pasaba hasta unas pocas semanas después.

‘Final Fantasy X’ fue uno de los que compré con más cariño. La primera entrega en 3D real, la primera entrega para Playstation 2, la primera entrega con voces… Muchas novedades que consiguieron avanzar en el tiempo sin romper la magia de la saga (algo que no sucedió con XIII).

Ahora, ‘Final Fantasy X’ y su secuela vuelven en forma de remasterización HD, y he de decir que es la más esperada de todas. No sólo han arreglado las texturas: han remodelado a los personajes y enemigos para que casi parezca un juego actual. Si le sumas que por fin los europeos jugamos a la versión más ágil (en 2002 jugábamos un 16% más lento), estamos ante la verdadera versión definitiva de la historia de Tidus y Yuna.

El primer capítulo es una emocionante road trip para salvar el mundo, con drama, sacrificio, giros argumentales y muchos turnos. El segundo, una histeria pop japonesa en la que vestimos a tres chicas monas para luchar contra el mundo en busca del amor perdido. En PS3 y, lo mejor de todo, en PSVita. Dos mastodontes de juegos, en versión portátil. Maravilla total. Y a precio reducido. No hay excusa.

Mucho mejor de lo que suena. Envidio a la gente que no conocía el juego, porque ahora podrá disfrutar con la inocencia que yo tuve en 2002, cuando abrí la caja, introduje el DVD en mi PS2 y sonaron los primeros acordes de ‘To Zanarkand‘.

 

 

Knack

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Hoy quiero hablar de mi primer gran juego para Playstation 4.

Efectivamente, hace cosa de un mes adquirí, junto a mi señor novio, la nueva PS4. Muchas horas de catas y muchas tarjetas regalo de El Corte Inglés consiguieron reducir enormemente la cifra de 400 euros, y he de decir que es un pedazo de consola. No es perfecta: le han capado toda retrocompatibilidad, no reproduce CDs de música ni siquiera pen drives (seguro que las próximas actualizaciones lo permitirán y nos lo venderán como algo novedoso), pero como consola funciona a las mil maravillas.

Mi primer juego fue ‘Battlefield 4‘ que, siendo un pepinaco técnico, me dejó algo frío. Es por eso que aprovechando las tarjetas regalo que me sobraban me hice con ‘Knack’, el plataformas de Sony al que tenía el ojo echado desde que lo anunciaron.

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‘Knack’ no es un triple A, pero tampoco le hace falta. Las bajísimas notas me frenaron el hacer su compra en un primer momento, y ahora me arrepiento de no haberme hecho con él. Los gañanes que puntúan el juego por debajo del 70 lo hacen porque no han captado la esencia del juego, que tiene un feeling old school 1998 de Playstation 1 que es lo máximo.

Como plataformas, es un juego muy simplón en el que cruzas pantallas. Como beat’em’up es mucho más interesante, con un montón de enemigos que nos las harán pasar canutas, y como historia, pues bien, parece una peli de Pixar. Previsible hasta decir basta, pero con un aspecto gráfico impecable. La jugabilidad es divertidísima: luchas y más luchas, mueres y lo repites, aunque maldigas a la madre del programador, porque el juego engancha como una mala droga. La rejugabilidad es absoluta: nuevos modos, nuevas formas del personaje que cambian por completo el juego y bueno, la caza del platino, la otra gran adicción.

¿Habrá ‘Knack 2‘? Seguramente no, pero si se atreven, ahí me tendrán esperando que mejoren todo lo mejorable y mantengan lo que le hace un juego único.

 

Por cierto, si lees esto y me quieres añadir a PSN, no dudes en hacerlo. Mi ID es muy original: Tidusin.

Tearaway

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Tengo una Playstation 4 desde hace una semana. Pero eso ya lo contaré más adelante. Hoy quiero hablar de ‘Tearaway‘ para PSVita, uno de esos juegos que justifican la compra de una consola y el puro amor a los videojuegos.

¿Quién está detrás de ‘Tearaway‘? Media Molecule, los culpables del juego más original de la historia de PS3: ‘Little Big Planet’. Desde el primer segundo notas que estás inmerso en un mundo diferente pero impregnado de la misma emoción que los juegos de Sackboy.

En ‘Tearaway’ interpretas a un mensaje, en forma de carta, con pies y brazos, que busca desesperadamente llegar a su destino. Todo, absolutamente todo en el juego está representado en forma de papel. Vamos, que todo el juego podría existir sólo con cartulinas de colores. Si a eso le sumas el perfectísimo uso de todas las opciones táctiles y movibles de Vita, el resultado es más que excelente.

Tú eres el Sol. Es decir, que mientras juegas, si miras al cielo verás un sol. Y dentro, te verás a ti, porque la cámara frontal de la consola te está mostrando. Las pegatinas de ‘LBP’ vuelven, pero de forma un poco más limitada: podrás pegárselas al protagonista, a algunos secundarios, pero no será tan exagerado como en ‘LBP’, porque tampoco es un juego de creación.

‘Tearaway’ es un plataformas ingenioso, divertido y fácil, pero no fácil que molesta, sino fácil que te anima a perseguir cada rincón para conseguir el 100% del juego. No tiene una historia muy compleja, pero tampoco la necesita. No hay muchos enemigos, por lo que la pureza del clásico plataformas 3D de toda la vida se mantiene en una época llena de gráficos hiperrealistas y explosiones increíbles.

Cuando un juego rezuma personalidad y sabes que no podría ser posible en ninguna otra plataforma, sabes que estás ante una verdadera joya. Y ‘Tearaway’ lo es.

Modern Warfare 2

El otro día decía por Facebook que me había comprado algo que me convertía, ipso facto, en un poligonero. Y hoy lo desvelo: Modern Warfare 2.

Desde que no tengo un duro no me compro juegos, pero el otro día decidí darme el gran capricho y comprarlo ya que estaba tirado de precio de segunda mano.

Yo no soy de FPS pero ni de lejos. Tuve un Medal Of Honor de PSX porque a los 15 años tenía la obsesión de tener un juego de cada género, pero no me gustó nada.
Ahora, desde que la nueva generación ha aportado juegos en primera persona con otra perspectiva (léase Bioshock o Mirror’s Edge) digamos que me he ido acercando a este tipo de juegos. Y ver a la gente loquísima con el MW2 me dio aún más ganas.


Ahora que lo he probado y me he pasado más de la mitad (sí, el modo campaña es MUY corto) puedo confirmar lo alucinante que es. Cada misión es en un lugar diferente, con una estética diferente, nuevos diseños, estructuras, personajes, iluminación… y nunca te aburres. La acción no se detiene y la espectacularidad va en aumento. Una sensación parecida a lo que sientes en Uncharted 2, donde cada segundo pasa algo que te deja alucinado.

También pude jugar al famoso nivel del aeropuerto. Un nivel en el que te infiltras en un grupo terrorista y has de cargarte a todas las personas que puedas (sino será sospechoso y te pueden pillar). Al principio del juego te permiten obviar ese nivel, pero me parece una soberana chorrada. El realismo es espectacular y la verdad es que se pasa bastante mal, pero es parte de la “gracia” de recrear ese fatídico momento.

En fin, que llego tardísimo al juego (hace unas semanas que se ha anunciado la tercera parte), pero no ha envejecido nada y es un lujo total jugarlo. Estoy deseoso de terminar el modo campaña y ver qué más me espera.

3rd Birthday

Recuerdo tener 13 años, comprarme mi primera revista oficial de PlayStation (aun un par de meses antes de tenerla, yo iba preparando el terreno) y ver un pantallazo de un juego que jamás iba a llegar a Europa. Se llamaba Parasite Eve, y era el Resident Evil de Square (sin el Enix entonces). Aya Brea era una policía japoamericana que se iba a la ópera y la gente empezaba a arder en pleno NYC.

Así se desataba una saga sobre mitocondrias, hermanas gemelas, experimentación genética que tuvo mucha repercusión en Japón y USA pero aquí no le vimos el pelo. No fue hasta Parasite Eve 2, con una estética menos atractiva y una jugabilidad mejorada, que sí que lo pudimos catar en Europa.

Ahora nos llega el tercer capítulo. No oficial, porque el título es The 3rd Birthday, pero ahí está. Un shooter en tercera persona con toque RPG. De hecho ha vivido la misma evolución que la saga que mimetizaban. Cuando Resident Evil iba de fondos prerrenderizados, Parasite Eve también. Ahora que la saga de zombies es disparar por un tubo, también lo es la de Square Enix.

Aya ahora se mete en una especie de máquina en la que su mente viaja en el tiempo en momentos clave de la historia de NYC y el ataque mitocondrial que sufrió en 2011-12-13.

Lo genial es que aunque seamos Aya nunca seremos ella. Siempre seremos soldados que lucharon en el frente pero con el aspecto de la sexy ex policía, a la que rescataron amnésica vestida de boda (WTF). Y lo más divertido es el Overdive, con el que apretando triángulo podremos cambiar de personaje y ser cualquiera de los soldados que estén jugando en ese momento. Así nos ahorramos curarnos etc. Y podemos usar muchas armas y un potente ataque que nos mete dentro del enemigo y le quema por dentro, como aquella de Física o Química.

3rd Birthday es un arcade genial, con toques de RPG que viniendo de Square Enix pues se agradecen, con una historia enrevesada y peliculera pero con una estética brutal, unas escenas animadas más que potentes. Y eso que aún no he llegado a la famosa escena de la ducha!

Final Fantasy Dissidia Duodecim 12

Con este sugerente título nos llega (pronto, muy pronto) la secuela de uno de los mejores juegos de PSP. El salto de la saga Final Fantasy a los juegos de lucha (obviando aquel cutre intento de culto llamado Ehrgeiz) fue espectacular, aunando RPG, batallas y accesorios y trajes y personajes de todos los capítulos de la saga. El bien contra el mal, blablabla.

Personalmente la historia me la sopla bastante. Me recuerda mucho a Kingdom Hearts. Mucha papanacha sobre la luz, la oscuridad, etc. etc. Aún y así los personajes tienen el carisma que ya llevaban en sus propios juegos (excepto Squall, que es el protagonista de un FF más ahostiable de la historia).

Pero lo importante es jugabilidad. Recordemos el funcionamiento de Dissidia: con redonda golpeas al enemigo y le quitas puntos que te sumas a tí. Con cuadrado, descargas todos esos puntos y se los restas de vida. Así de simple. Luego añádele magias, invocaciones, movimientos especiales y, una de las grandes novedades: los asistentes. Otros personajes que aparecen y te ayudan cuando se te llenan unas barras.

Otra novedad: el mundo. Algo que no veíamos desde Final Fantasy IX, ese mundo gigante por explorar vuelve. Mucho más reducido y cutrecillo, pero no por ello hace menos ilusión volverlo a ver. Y llevar a personajes como Vaan o Lightning es aún mejor porqué ellos son los que jamás disfrutaron de este placer.

Y es que hay nuevos personajes. Además de los ya mencionados también llegan la gran Tifa o Laguna. Llevo jugándolo dos días, pero voy a quemar mi PSP, desde luego. No veo el momento que saquen el próximo, que ya será para PSP2. Hasta entonces, a disfrutar con Duodecim.