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Camela

Camela

 

He estado un buen rato pensando qué título original y rompedor podría dar a este post, pero me he dado cuenta que el mensaje que quiero traer necesita un título simple y directo: Camela.

De hecho, tampoco voy a hablar de Camela y su carrera como tal, no soy muy fans y apenas me sé los estribillos de tres canciones, pero sí quiero hablar de lo que representan en una parte de la sociedad que valora la cultura en función de lo bien que quede.

Hace 20 años, Camela lo petaban en un ámbito muy concreto y repetido hasta la saciedad: el de la gente de barrio, de nivel bajo o muy bajo por no hablar del mito de que en las gasolineras se vendían más cassettes que litros de gasolina. Techno rumba, estribillos endiabladamente pegadizos, organillo de feria y base chunda chunda. ¿Para qué irte a la ruta del bakalao si puedes hacerlo con Camela, que tienen mucho más sentimiento?

A la vez que crecían como banda, la fama de grupo “cutre” les persiguió toda la vida. Las radios generalistas no les pinchaban, no les invitaban a festivales que no fueran del estilo Justo Molinero y realmente se convertían en un guilty pleasure: de cara a los demás te reías de ellos y luego, en casa, tarareabas ‘Corazón Indomable’ como si estuvieras nominado por Nina para salir de la academia.

Y llegaron los dosmiles. Con la cultura de Internet, la masificación de información, nació el postureo y el hipsterismo, aunque muchos no lo supieran. Vamos, lo que viene siendo la pose de toda la vida. Hacerte el guay. Y entonces se decidió que lo cutre era guay. Y los mismos que no podían soportar a Camela empezaban a venerarles, aquellos que valoraban lo kitsch, el exceso, los convirtieron en algo de valor, underground, únicos en lo suyo. Camela molaba.

Hubo un antes y un después de ‘Cuando zarpa el amor’, mi single favorito de Camela. Lo más radio friendly que te puedes echar a la cara, vídeo espectacular dirigido por J.A. Bayona, y entonces les llegó un poco la recepción más mainstream. Pero igualmente, como ellos mismos repiten, nunca han ganado premios ni han sido reconocidos por ninguna institución.

La semana pasada los vi en directo en Santa Coloma y me quedé alucinado (aunque no sorprendido) de ver como la plaza se llenaba más que con Fangoria hace 2 años y, por supuesto, coreando las canciones de la primera a la última. Y es que es en directo cuando ves si un artista vale. Y, qué queréis que os diga, tanto el buen rollo de la gente como el directo me parecieron más intensos que muchos de los conciertos por los cuales he pagado.

Así que bravo por Camela. No presumo de ser su fan por postureo, pero tampoco me avergüenzo de escucharles de vez en cuando en mi iPod.

 

Teorías conspiratorias I: Britney es una Doll

Nuestro fin de semana en Elche trajo muchas cosas buenas. Una de ellas, la teoría que me propuso Parker sobre el hecho de que Britney es una Doll. Y es que todo encaja.

Todo empezó cuando su padre ganó su custodia. Y tiene toda la lógica. Los Spears tienen mucho dinero, y prefieren invertirlo en algo útil. Si tenemos en cuenta que a Brit le habían lavado el cerebro su prima Alli Sims (zorra) y su ex Osama Lufti (cabrón) que la drogó para tenerla a su merced. Por lo tanto, Jamie Spears contactó con Ms. DeWitt y contrató sus servicios para limpiar la cabecita de Britney e implantarle la de una adolescente dócil y que aceptará todo lo que le digan. El contrato incluía mejoras sustanciales y actualizaciones de firmware, of course.
Todo esto se ha notado sobretodo con el inicio de la gira, pero ciñámonos a los hechos:
Hecho #1: Empieza el tour
La gira arranca, y aunque las reviews sean muy buenas, todos notamos que sigue sin ser Britney 100%. No baila, pasea, no sonríe, actúa, ella hace su espectáculo y se va.
Con eso llegamos a la conclusión que la personalidad que le han implantado desde el inicio de la era Circus está aún en fase beta pero consigue contentar al público, que con verla ya está contento. Topher les juega una mala pasada implementando una habilidad inesperada: ser fan de Duffy! Por lo cual Britney nos castiga con un cover de “I’m Scared”. Topher fue castigado y la habilidad eliminada ipsofacto.
Hecho #2: My pussy is hanging out
El primer escándalo no tardaba en salpicar al mundo. El atrevido traje de Slave incluía un corsé de bronce, que no pudo soportar el cuerpo de la cantante de Louisana y cedió, dejando colgando lo primero que vieron Sean & Jayden en sus cortas vidas.
Al ser una doll, Britney no se dio cuenta que el micro aún funcionaba, o quizás alguien estaba mandando un mensaje desde la Dollhouse…
Hecho #3: Merry Christmas
El siguiente escándalo. En la Dollhouse rodaron cabezas por ésto. En pleno marzo, la compositora de “My Baby” soltó a unos fans de DC un genial “Merry Christmas”. Segura de sí misma, ella jamás ha sabido de su error, ya que cuando la programaron, (a mediados de 2008) no contaron que para ella significaba el inicio de año, por lo que nuestro marzo eran navidades en su cerebro. Los habitantes de Washington aún no se han repuesto de lo acontecido.
Hecho #4: Good night, Sacramento
No tardaron ni dos días en seguirse mostrando los fallos de firmware. Lugar: San José. En una de esas despedidas tan emotivas y personalizadas que programan en la DH, se equivocan de ciudad, cayendo la culpa en la pobre Doll. No salió a la luz debido a que es un error bastante habitual en el mundo del pop (que se lo digan a Madonna y a Philadelphia).
Hecho #5: Don’t smoke
El ya conocido como “el incidente del humo” paralizó durante casi media hora el concierto de Vancouver. Y es que una de las razones por las cuales las dolls funcionan bien es por la total nulidad de humo a su alrededor. Por eso, teniendo en cuenta que en Vancouver son unos fumetas, el vigilante de Britney decidió parar el concierto hasta que los perroflauta maricas dejaran sus cigarrillos. Y así fue. El show continuó, pero Britney tenía una misión: dar a conocer lo malo que es fumar. Esto estuvo a punto de dejar al descubierto la Dollhouse, ya que Britney es una fumadora empedernida…
Hecho #6: Fuera extensiones (de raíz)
Una de las últimas actualizaciones que hicieron en Britney fue la de perder la sensibilidad en el cuerpo, de forma que no sentiría dolor. Y quedó patente en este momento diván en el que el bailarín acrobático le arranca de cuajo las extensiones. Que sí, son extensiones, pero iban pegadas al pelo, así que el dolor debió ser extremo. Y la Britney de siempre hubiese gritado, pero ella no, porque? porque es una doll.
Hecho #7: Vídeo del facebook
A priori, todo parece normal. La típica cantante que no sabe ni qué es el facebook alegrándose por tener fans obsesivos que la persiguen, haga lo que haga. Hasta ahí todo bien. Excepto que ESTÁ GRABADO EN LA DOLLHOUSE:
Hecho #8: Caída Get Naked
Y con los últimos conciertos en USA no decayó el escándalo. En plena actuación de Get Naked, nuestra querida muchacha cayó redonda, de culo, al no haber sido programada para dar los pasos de más que se habían preparado en los últimos ensayos.
Hecho #9: Encontronizer
Y lo último. Y es que es lo que pasa cuando te programan. Que mientras todo siga el camino establecido, perfecto, pero si no, tenemos show asegurado. En Connecticut, un fan loco subió cuando Britney estaba “cantando” Womanizer, y saltó de pronto ante ella. Podeis imaginaros su reacción: un completo ataque de histeria, gritando una y otra vez que lo aparten de su cara, y la difícil reincorporación al complicadísimo baile (al nivel de Saturday Night, de Whigfield).
En fin, esperemos que se note menos cuando pase por Europa, porque el 11 de junio estaré en Londres comprobando que la muchacha lo haga todo según lo previsto.