curro

[CH04] Chicago burst to life

A partir de ahora me lo tomaré con calma, porque mis pies me duelen lo que no se puede explicar. Pero vamos, que cada día haré algo segurísimo.
Hoy, mi primer día de trabajo normal ha sido muy satisfactorio. Compañeros de trabajo más que simpáticos (demasiado parloteo, porque basta que me den cuerda…), luego he descubierto que mañana tenemos fiesta porque claro, el domingo es 4th of July, pero como es domingo, pues eso, en España haríamos fiesta el jueves para coger el típico puente/aqueducto…
Ah, y he aprendido a desmagnetizar DVDs, fyi. También he descubierto que la nave espacial de McDonalds está a 2 MINUTOS del Cervantes. Y aunque no os lo creáis, aún no he comido en ningún establecimiento de la cadena del payaso creepy que comparte nombre con el presidente Reagan, así que cuando vaya, temblará el suelo. De hecho, aún no sé si tienen McFlurry de Oreo, y este dato puede hacer de USA el tercer mejor país del mundo.
Pero veamos qué más me deparaba hoy la ciudad. El ambiente patriótico está más que latente, como podéis ver aquí abajo:

La Tribune Tower luce una bandera de estas macrogigantes de 20m x 20m (dato que acabo de inventarme) y no he podido fotografiarla, pero mañana no se me escapa. Si tuviera mejor tipín os montaba una sesión en plan Ana Obregón en Interviú, pero bueno, nunca digas nunca jamás…
Y de camino a mi destino (que mantengo un poco en intriga para darle algo de salsa al asunto) he querido fotografiar las vias del fantástico metro descubierto, que tengo bajo la ventana y al que ya me he acostumbrado por las noches. Y de sorpresa me ha aparecido un vagón a toda prisa, pero que ha quedado tal que así de majo:

Y tras andar un buen rato ya me he plantado en mi destino principal del día de hoy:

La artista antes conocida como Prince Sears Tower revive con este horrendo nombre pero con la misma espectacularidad de siempre y el orgullo de ser el elemento más alto del país (que ya es decir). En USA he desenvolupado un nuevo tipo de vértido, el de desde abajo. Además de torticolis, me voy a llevar una sensación de miedo desde el suelo, imaginándome a alguien tirando una moneda desde el último edificio y agujereándome el cráneo 7 horas después.

Tonterías aparte, me ha impresionado mucho, aunque no tanto como el edificio que os enseñé el otro día, que supongo que ganó porque había más espacio para disfrutarlo con perspectiva y, para qué nos vamos a engañar, era más orondo y azulado y ese rollito moderno Gattaca como que me encanta.
En la zona inferior hay una especie de globo terráqueo de aluminio que seguro que representa las culturas y todas estas cosas que nos gusta de la globalización porque nos queremos mucho aunque vayamos a la guerra y detengamos a los latinos en Arizona simplemente por existir.

Y el resto de la tarde ha resultado en la busca y captura de las dos únicas tiendas molonas de verdad de mi zona (la mejor, btw, que se llama The Loop). Una era una tiendecilla de discos muy pequeña y muy fan del vinilo. Yo tengo muchos, pero como no los puedo usar ahora mismo pues como que me da pereza. Eso sí, dame tiempo a mudarme con Alex, a comprarme un platino de estos y vamos a recibiros son discos que empezarán con el vinilo rasgado.
La otra tienda, una cadena en plan HMV que se llama FYE. Muchas novedades, vamos, lo que pides a una tienda generalista. Juegos, series, pelis, música y los cascos de Lady Gaga que son unos triángulos de brillantes de esos que se meten en el oído y como alguien te de una ostia no te lo sacan ni con alicates. Y la muy perra nos quiere timar 120 dólares. Antes me compro 12 veces el disco de Ke$ha.
También me he acercado a ver qué se cocía en el Millennium Park y nunca mejor dicho: hay una feria de comida de la que salían los americanos con la boca grasienta. Me ha dado un poco de pereza ir hoy porque se ponían a revisar mochilas y además me dolía todo pero bueno, ya sé que la tengo ahí cuando quiera cebarme (más).
Y para despedirnos hoy una canción tan bonita que es imposible no adorarla. Los siempre lacrimógenos Snow Patrol mencionando a mi segundo marido Sufjan (y en versión acústica):

I’m willing and ready to go

Ya han salido las prácticas de verano de mi facultad. La competencia es feroz, pero si os pensáis que me voy a quedar sentado lamentándome que no soy el más apropiado para las siguientes destinaciones vais listos porque I don’t know where I’m heading, but I’m willing and ready to go:

Chicago
Es puro USA. Es una ciudad supernegra y eso me encanta, porque me bajaría del avión moviendo el dedo como la negra que soy. Forma parte de uno de los estados más cools ever: Illinois, al que mi segundo marido Sufjan Stevens le dedicó un álbum. Vio nacer a Obama y a Philip K. Dick (aunque también a Anastacia y a R. Kelly). Y porque la imagen que acompaña el texto me da unas ganas tremendas de plantarme allí.

New York

Es NYC. O sea. I don’t love you, but I (L) NY. Donde puedes ser lo que quieras. Desde Madonna hasta Blair Waldorf. Porque es una de las mejores capitales mundiales que no ha tenido el beneplácito de mi visita. Porque cada mañana me cogería un café en el Starbucks mientras avanzara por la 5th Avenue y por la tarde me zamparía un hot dog que lo flipas. Y porque es la única capital capaz de quitarle el primer puesto a la que viene a continuación.

Tokyo

Porque da igual donde vaya, lo que haga y lo que deje de hacer, porque en septiembre de 2007 I left my heart in Tokyo. And I’m taking it back. Volver es algo imperativo, así que hacerlo trabajando sería mucho mejor. La tienda de Square Enix quedaría totalmente desvalijada y volvería más pobre que Sarah Montiel, pero me da igual.

We could leave this place and fly far away

A veces las circunstancias me pueden. Es mi propia guerra interior. Los que me conocen saben que entusiasmo es una palabra que nunca falta en mi vocabulario ni en mi cara. No me gusta cabrearme, no me gusta estar de mal rollo, no me gusta pasarlo mal ni ver a nadie pasarlo mal. Es puro egoísmo, ojo. La vida es muy corta y me cuesta encontrar tiempo en mi agenda para amargarme o estar de morros.

Ayer pasó algo en el curro. Como siempre, algo de culpa tengo de que cierta tarea haya salido mal, pero también hay que valorar que mis conocimientos sobre empresas de alcantarillado pues como que es un poco limitado, y nadie me ha proporcionado los materiales para aprenderlo.

Lo analizo (que eso sí, cabrearme no, pero a todo le miro las 4 patas) y me doy cuenta que no hay buenas formas de meter una bronca ni buenas formas de reaccionar.

Si metes una bronca de buen rollo puedes parecer pedante, desagradable, incluso mostrar un atisbo de burla y supremacía sobre el subordinado. En cambio, si eres borde, se supone que tiene más efecto, pero sólo con aquellos más dóciles que sólo responden antes ostias y más ostias.

Si eres el que recibe pero bien, puedes actuar de dos maneras: negándolo todo y haciéndote el chulo, craso error, porque si te has equivocado se verá, o aceptándolo, pero quedas como un mindundi que no sabe hacer nada. Es decir, no existe un mundo en el que puedas ser una persona normal, con sus errores, capaz de aceptar que si se le enseña bien y con tiempo, puede hacer un buen trabajo.

Nadie me cuestionó cuando ayudé a dar visibilidad a un proyecto de promoción que incluía música y videojuegos, nadie puso en duda mis conocimientos en la materia ni mi selección impecable de blogs, foros y espacios sociales. Pero tampoco nadie me felicitó. No sea que me acostumbre.

Pero para dar ostias sí, así es como se aprende. Almenos eso me cuentan mis padres que sucedía back in the past. Pero, oh wait, estamos en 2010.

Me encanta escribir este texto en el calor del momento, porque mañana, osea, ahora, cuando esto aparezca ante vuestros ojos, me avergonzaré de ello y no podría escribir con esta rabia desmesurada que tan buenos (y malos) pero viscerales resultados da.

Mi curro es una montaña rusa. Hoy estás en un proyecto largo, en el que disfruto como nunca, con redes sociales, análisis, informes chulos, y otros es la mierda del año, con introducciones de datos de un día para el otro que están mal, fichas sin lógica, programas que fallan y sí, mis errores también, no seamos hipócritas.

Este verano me quiero ir de prácticas. No sé dónde. Bueno, sí lo sé, pero no sé si lo ofertaran, así que me lo guardo para no ilusionarme. Pero irme implicaría dejar el curro. Y tal como está el panorama me jode. Porque cuando estoy bien es genial, pero cuando todo va mal es un rollazo. No es por la crisis, porque mi ámbito es el que menos nota la crisis, curro siempre hay, mejor o peor, pero siempre hay.

En fin, que estoy harto de analizar todos los posibles escenarios y no encontrar una situación perfecta en la que reaccionar bien. De llevarme siempre la bronca por ser el último escalafón, el que tiene una carrera y en un año dos, el que cobra menos dinero pero el que cobra más ostias.

Así que me apetece volar. Y si este verano me sirve de carrerilla, mejor que mejor.

I’m gonna work my way out os this town.