conciertos

El día que conocí a Kylie

Esto debería ser una crónica del concierto que viví el pasado martes en el Palau Sant Jordi, mi segundo show de Kylie, pero me he dado cuenta que hay tantas y tan buenas (la mejor de todas la de mi compi Diego en Cromosoma X) y contando que este es mi blog, voy a contar mi historia.

Por la fortuna del destino, acabé en la lista del Meet & Greet de la diminuta cantante australiana. No me voy a enrollar demasiado: tras dos horas de espera, pudimos acceder a conocerla durante unos minutos, charlar y hacernos la foto de rigor.  Ella, por supuesto, estupendísima. Contaré lo mismo que dije en Facebook: le regalé una camiseta diseño de mi amigo Samuel en la que tradujo el maravilloso speech de ‘Your Disco Needs You’ al catalán, además de dibujarla con barretina y senyera (que no estelada, por una vez se nos puso políticamente correcto). Ella no sólo lo encontró divertidísimo, sino que lo LEYÓ. Imagina todo el backstage escuchando a Kylie Minogue hablando en catalán. Cuando terminó, por supuesto, aplaudimos como locos.

La segunda anécdota vino cuando le pedí los autógrafos. Sólo permitían uno, pero a mí me hizo dos, uno para Samu, que para eso es el genio tras la camiseta, y otro para mí. Cuando terminó y yo iba a juntar los dos libretos, me cayó una bronca por poner uno encima del otro: ¡It’s WET! Y yo: “ay! Sorry!”. Me tuve que ir como un camarero con dos bandejas y el corazón a mil.

 

 

Aún sin creerme lo que había pasado, llegué a la pista del Palau, donde me esperaba toda la troupe y, posteriormente, Kylie de nuevo, ahora sí, subida al escenario y dándolo todo en un show lleno de hits aunque aquejado del fracaso en ventas de ‘Kiss Me Once’. Si con ‘Aphrodite‘, el Palau se convirtió en las Fonts de Montjuic, con agua, luces y música, esta vez era todo mucho más íntimo y austero.

Eso sí, los hits no faltaron. Single tras single, tiene tantos que echamos de menos unos cuantos, pero lo dimos todo con ‘Kids’, ‘All The Lovers’, ‘Time Bomb‘ o clásicos como ‘Step Back In Time’ o ‘I Should Be So Lucky’. Como me pasa en todos los conciertos, hay una canción con la que me reenamoro, y en este caso fue ‘Into The Blue’, un primer single que me parecía regulero y que ahora, tras verlo en directo, he visto la luz. Y es de color azul.

 

Kylie Minogue Meet & Greet

 

 

Camela

Camela

 

He estado un buen rato pensando qué título original y rompedor podría dar a este post, pero me he dado cuenta que el mensaje que quiero traer necesita un título simple y directo: Camela.

De hecho, tampoco voy a hablar de Camela y su carrera como tal, no soy muy fans y apenas me sé los estribillos de tres canciones, pero sí quiero hablar de lo que representan en una parte de la sociedad que valora la cultura en función de lo bien que quede.

Hace 20 años, Camela lo petaban en un ámbito muy concreto y repetido hasta la saciedad: el de la gente de barrio, de nivel bajo o muy bajo por no hablar del mito de que en las gasolineras se vendían más cassettes que litros de gasolina. Techno rumba, estribillos endiabladamente pegadizos, organillo de feria y base chunda chunda. ¿Para qué irte a la ruta del bakalao si puedes hacerlo con Camela, que tienen mucho más sentimiento?

A la vez que crecían como banda, la fama de grupo “cutre” les persiguió toda la vida. Las radios generalistas no les pinchaban, no les invitaban a festivales que no fueran del estilo Justo Molinero y realmente se convertían en un guilty pleasure: de cara a los demás te reías de ellos y luego, en casa, tarareabas ‘Corazón Indomable’ como si estuvieras nominado por Nina para salir de la academia.

Y llegaron los dosmiles. Con la cultura de Internet, la masificación de información, nació el postureo y el hipsterismo, aunque muchos no lo supieran. Vamos, lo que viene siendo la pose de toda la vida. Hacerte el guay. Y entonces se decidió que lo cutre era guay. Y los mismos que no podían soportar a Camela empezaban a venerarles, aquellos que valoraban lo kitsch, el exceso, los convirtieron en algo de valor, underground, únicos en lo suyo. Camela molaba.

Hubo un antes y un después de ‘Cuando zarpa el amor’, mi single favorito de Camela. Lo más radio friendly que te puedes echar a la cara, vídeo espectacular dirigido por J.A. Bayona, y entonces les llegó un poco la recepción más mainstream. Pero igualmente, como ellos mismos repiten, nunca han ganado premios ni han sido reconocidos por ninguna institución.

La semana pasada los vi en directo en Santa Coloma y me quedé alucinado (aunque no sorprendido) de ver como la plaza se llenaba más que con Fangoria hace 2 años y, por supuesto, coreando las canciones de la primera a la última. Y es que es en directo cuando ves si un artista vale. Y, qué queréis que os diga, tanto el buen rollo de la gente como el directo me parecieron más intensos que muchos de los conciertos por los cuales he pagado.

Así que bravo por Camela. No presumo de ser su fan por postureo, pero tampoco me avergüenzo de escucharles de vez en cuando en mi iPod.

 

Adele @ La Riviera

I can offer you a warm embrace
To make you feel my love.

Os acordáis de este pasado enero? Hice la review del disco de Adele. Fue profunda, muy personal y mirándola en retrospectiva bastante penosa.

Hoy toca hablar del concierto, y espero hacerlo con un ánimo muy diferente.

Decidí desde el primer momento que iba a Madrid a verla porque se juntó un grupo de esos de los que da gusto formar parte. Y ahí abandoné a mi Barcelona del corazón por una Madrid más gamberra y desvergonzada.

Adele no necesita tinglados para hacer un concierto. No necesita sets, ni argumento, ni orden ni concierto. Solo su voz y los instrumentos que deciden acompañarla.

Lo que más me gustó del concierto no fueron las canciones. Fue ella. Leyendo la mayoría de sus letras, podemos pensar que Adele es una mujer deprimida, metida en el clásico traje tópico de artista torturado que solo escribe cuando le pasan dramas y la realidad no puede alejarse más de ese estereotipo. Adele es una británica fortota (no está tan gorda como antaño), muy preocupada porque las cosas salgan bien pero sobretodo obsesionada con pasárselo bien. Porque para que los demás disfrutemos, ella ha de ir primero. Y era muy emocionante verla hablar con tanta alegría y jolgorio sobre temas que nos han hundido en la miseria de nuestra habitación, a solas, a oscuras, con los cascos puestos en plan emo “nadie me quiere y me quiero morir”.

Si bien esa frivolidad en directo podría cortar el rollito, para nada. El ambiente del concierto era emocionante, optimista y nada deprimente. Empezó potente: con Hometown Glory, el gran baladón de su debut,19. Siempre la recordaré por ser la BSO de la despedida del mejor personaje que ha tenido la serie Skins: Cassie. Verla pasear por su ciudad, su nueva ciudad, al ritmo de este tema me estremece cada vez que lo veo. Y cantada en directo pues aún más.

Lo siguiente fueron bombazos del segundo disco, pero es que no hay temas malos. A destacar quitarse de encima el futuro tercer single Set Fire To The Rain, un grito de rabia desesperado que volvió loca a toda la sala. Un cover de Steel Drivers, si no me equivoco, le llevó la guitarra a las manos por primera (y no última vez), para seguir con un divertido tema de su primer álbum, My Same y volver con temazos de 21 como Take It All (llévatelo todo, me da igual, pero que sepas que se va con mi amor) y Rumor Has It, donde la gente estalló con esa imponente frase final.

Tímidamente volvió a colocarnos un tema de 19, Right As Rain, que se sonrojaba al lado de canciones como One And Only. Especialmente cariño me trajo su maravillosa versión de Lovesong de The Cure, que ya estoy aprendiendo a aporrear a la guitarra.

Y la traca final vino sin dar respiro: Chasing Pavements abría el acto, el tema que me enamoró de ella aunque hoy me parece mucho más normalito en comparación. Su cover del Make You Feel My Love de Bob Dylan nos dejó a todos temblando de la emoción y de las ganas de poderselo cantar a alguien.

Y llegó el momento que más llevaba temiendo desde que el 11 de enero publiqué la entrada de blog más patética y arrastrada de mi vida. Nevermind, I’ll find someone like you. Primero dijo: ahora os voy a cantar una canción muy especial, tal y como la concebí. Se puso la guitarra al cuello, acercó las manos a las cuerdas y convirtió el piano en un precioso baile de notas de guitarra, mientras entonaba el “I heard that you settled down…”. Los pelos como escarpias. Y justo cuando llegaba el estribillo y todos estábamos temblando, todo se detiene.

Y empieza la versión a piano.

Y fue preciosa.

Y sabéis qué? No lloré. No sé si es bueno, si es malo, o qué. Pero lo que llevaba temiendo desde el día que compré la entrada (que aun tengo que pagar) no se cumplió. Y lo mejor es que no lo pasé mal. Quizá porque me entretuve grabándola y chillando la letra estropeando el video de mi hermano mayor Parker. El caso es que me sentí bien. Y nada mejor que terminar con Rolling In The Deep, otro drama que te cagas pero con mucho ritmo y que nos hizo cantar como si fuera Madonna al final de cada concierto.

El concierto fue muy corto, hora y veinte, pero fue tan intenso y lleno de temazos que no puedes criticarle nada. Sus anécdotas sobre su madre, sus hangovers en Barcelona de hace 2 días o 2 años (nunca lo entenderemos) y sobretodo la compañía de un grupo más que genial hicieron que la gira de uno de los discos que acompañarán los momentos más dolorosos de mi vida fuese una experiencia positiva y emocionante.

Shows that we ain’t gonna stand shit
Shows that we are united
Adèle Setlist La Riviera, Madrid, Spain 2011

Kylie Minogue – Les Folies @ Barcelona

Kylie nos regaló un concierto de lujo el último sábado. A nivel personal fue todo un reto. En su día compré las entradas para mi y mi pareja, y ahora me encontraba yendo totalmente on my own, como Robyn. Afortunadamente me junté de las mejores personas con las que vivir un concierto así, en 2nd row y con mucho grito, lloro y agua.
El mundo se quiso poner en mi contra de muchas maneras diferentes. La cola fue de 3 horas y pico, pero se me hicieron años: un viento y una lluvia que aquello parecía el Danubio universal. Luego, al entrar, los gogós y la DJ más aburridos de Matinée decidieron usar su poder de ralentizar el tiempo que hubo momentos en el que incluso ibamos hacia atrás. Si a eso le sumamos un desafortunado incidente en el que las pantallas gigantes enfocaban a gente del público y yo, ingenuo de mi, me encontré con algo que no me gustaría haber visto, pues todo pintaba fatal. Pero llegó un dj que pinchó muy bien, y que a los 20 minutos se hundió en el suelo.
Y se apagaron las luces.
Y se acabó lo malo.

Nunca antes había estado en un concierto de Kylie. Hay un mariconeo mucho más buenrollero que el de Madonna, menos infantil que el de Lady Gaga y desde luego más inteligente que el de Britney. Sus shows siempre me los imaginaba llenos de plumas y más plumas y escaleras y aburrimiento. Hubo plumas y escaleras, pero ni un puñetero segundo de aburrimiento.

Una intro poco espectacular, seamos sinceros, nos izó a una Kylie desde el fondo del mar, metida en una gigantesca concha dorada que era una horterada pero nos encantó. Y es que salió cantando Aphrodite que es el temazo gay del álbum por mucho All The Lovers que haya. No fue nada especial, mucho obra de instituto de latín, pero era ellaand she’s mighty.
Luego siguió con The One y Wow que son temazos clásicos ya de X y que tampoco sonaron especialmente bien, pero aún era la locura de que había emergido, así que no nos dábamos cuenta. Con Illusion empezaron las versiones diferentes: una intro maravillosa, en la que jugaba con Parker a ver quién la adivinaba antes (me ganó en 100 a 1), la tía se marcó un momentazo Shakira en el breakdown y nos encandiló a todos moviendo su cu cu.

I Believe In You marcó la segunda vez que emergía desde abajo. En esta ocasión lo hacía con un unicornio dorado (toma maricón) y con unos vientos que le soplaban el vestido mientras cantaba esta balada diabética que tanto nos gusta. Lo siguiente fue la espectacular Cupid Boy, con Velencoso en pantalla, con ese pecho, esos pelos, esos músculos, esa mirada… qué hombre. Spinning Around fue eso, Spinning Around, y me decepcionó bastante mi favorita, Get Outta My Way. El tema que más me ha acompañado este verano cantado sin ningun tipo de gracia con la performance fea de las sillas de todas las actuaciones que ha hecho en TV y no sé, yo esperaba un gran finale o una gran intro. Luego nos dijo cosetas y se fue a besar a Velencoso. Le dijimos que lo subiera pero es tonta y no lo entendió.

Lo siguiente fue What Do I Have To Do, una de las pocas que no reconocí y que no estuvo mal, de hecho grabé algun vídeo pero como aún no me apaño con el iPhone 4 tapé el micro en un alarde de oportunidad. Everything is Beautiful, la peor del disco, ganó mucho cuando Kylie emergió con un busto tamaño King Kong de su santa cabeza. Me encantó tanto que incluso ahora me gusta el tema. Y porqué también es el tema favorito del verdadero adonis del concierto (que no es Velencoso y él sabe quién es).
Kylie dejó el Palau con la boca abierta con Slow. Era una versión jazz, muy sensual, que empezó con unas bailarinas alrededor, sin nada especial. De pronto, empezó a levantarse el suelo y quedó como a 90º del suelo. Tenía truco, donde estaba Kylie, que era como un poste, se mantenía plano, pero el resto se levantaba y con las bailarinas atadas parecía un reloj pero todo muy espectacular.
Lo siguiente fue de traca. Una intro de Confide in Me cañera, con el remix de Brothers in Rythm (creo) nos llevó a una Kylie cantando una versión actualizada del clásico noventero. Un sonido muy Hurts (curioso porque ellos ya la versionaron hace unos meses) con fuerza pero teniendo en cuenta que seguía siendo una balada. Pero a partir de ahí no dio tregua y ofreció el mejor bloque del concierto y de muchos conciertos.

El momento rock de pacotilla, copiado vilmente de Madonna, la llevó a cantar un Can’t Get You Out Of My Head en versión Soulwax, que la remezclaron con mucha guitarra y percusión. No fue nada del otro mundo, para que engañarnos, pero es que la versión dura de In My Arms, que parecía Du Hast de Rammstein me volvió loco. Sorprendentemente, lo siguiente fue el pack celestial: Looking for an Angel, preciosa, elegante, sublime, termina con la subida a los cielos de un angel. Bueno, un negro que estaba buenísimo con alas blancas. Y de pronto, Kylie lo monta y empieza a cruzar por los aires la splash zone cantando Closer. Toma! Y de pronto aterriza al final de las pasarelas y empieza a cantarle al angel un cover de There Must Be An Angel de Eurythmics. Toma 2! Y ese momento fue muy espectacular todo. Debería sacarlo como single.
Después nos sorprendió con un mash up entre Love At First Sight y Can’t Beat This Feeling, asociándolas y haciéndonos ver lo mucho que se parecen. Después se subió a las escaleras a cantarnos una balada rara, If You Don’t Love Me. La bordó como nunca y la gritamos tanto que la hicimos llorar. Pero de alegría, eh!
Después continuó con un hit viejuno que nunca pasa de moda como es Better The Devil You Know y nos pidió que le dijéramos temas para que nos cantara. Yo le dije Sweet Music y pasó de mi, así que cantó Come Into My World. Lo siguiente fue un apoteósico y coreado Put Your Hands Up (If You Feel Love) y se fue.
Ooohhh…
Pero el encore, cortito, fue espectacular. Una versión 90’s-2010 bakala Calvin Harris old skool style de On A Night Like This (una de sus mejores canciones ever) me robó el corazón totalmente. Y cuando menos lo esperábamos: ay va qué chorrazo! Las fuentes de Montjuic empezaron a emerger de las pasarelas… Todo muy espectacular. Y Kylie llega al centro con sus bailarines y empieza All The Lovers. Maravillosa, espectacular, me emocioné al verla. Y como se levantaban las plataformas, los chorros, los bailarines se elevaban…. y todo de cara!
En definitiva, uno de los conciertos más espectaculares que he visto, con un setlist intocable e inmejorable y con una Kylie que si no te baila, almenos te canta como una diosa. Brava. Brava.

Kylie Minogue Setlist Palau Sant Jordi, Barcelona, Spain 2011, Aphrodite: Les Folies

Monarchy!

Resulta que Monarchy vienen a Barcelona el 5 de febrero.

Probablemente sea uno de mis pocos (dentro de unos futuros muchos) conciertos a los que asistiré solo. Aunque desde aquí invito a quién quiera a unirse.

El caso es que ir a un concierto solo es toda una filosofía renovada. Yo, que tengo que comentarlo TODO pero a la vez odio hablar con desconocidos porque sí, me encuentro en una encrucijada de la que no sé como salir.

En julio, en mi viaje a Chicago ya fui el 4 de julio al concierto de Passion Pit solo. Bueno, con miles de personas y un sol de justicia que casi termina conmigo. Y al principio me daba cosa, pero cuando sonó Little Secrets algo – un alien – nació en mí y me puso loco loco. De hecho algun video corre por ahí.

En fin, que si el 5 de febrero veis a alguien bailar como un enfermo en la siguiente canción, las posibilidades de que sea un servidor son bastante altas:

Ke$ha Live @ Razzmatazz – Barcelona 11/12/2010

Voy a empezar con lo malo, lo MUY malo del concierto de Ke$ha en Barcelona: la duración. Una escasa hora para toda la retahíla de hits que se gasta la fea de clase me parece un insulto a sus fans.

Lo más fuerte fue llegar casi una hora antes de que abrieran puertas y encontrarme cientos de personas en la cola. Quizás exagero con lo de personas: había tres tipos de persona: niñatas que querían ser Ke$ha, maricones que querían ser Ke$ha y sus respectivos padres. Y ahí estábamos Alex y yo doblándoles la edad.

Al entrar, el guardia zurró a un homeless que se lo merecía al empujar a una madre, lo que nos confirmó el concierto en el que estábamos y ahí empezó todo.

Nada más colarnos salieron los Kids of 88, una banda muy divertida que tocó temas muy interesantes y que no serán tan pedantes como los horrorosos de Lady Gaga pero se dejaban escuchar y mucho.

Puntual como la niña buena que seguramente es, salió la mismísima Ke$ha al escenario a volvernos locos. Cantó casi todo el Animal, desde Blah Blah Blah hasta la bellísima Animal (acompañada por unos preciosos screens), sin olvidarse de temazos escondidos como Dinosaur, Party At A Rich Duded’s House o Stephen, y reservando para el final los bombazos como Take It Off o Your Love is My Drug.

Hacia el final, cómo no, Tik Tok. La gente enloqueció (yo el primero, maquillaje Ke$hero en cara) y se despidió. Mi teoría “ahora cantará todo el Cannibal como si fuera otro artista” se fue al garete cuando sólo cantó We R Who We R. Eso sí, lo dimos todo y más.

La despedida me pareció muy divertida: un hombre gordo que rapeó algo creo, de Beastie Boys, disfrazado de Papá Noel, la secuestraba y se la llevaba. Me parece una forma muy ingeniosa de despedirte del concierto, sin que parezca que te quieras marchar.

Lo dije y lo digo: he disfrutado más con la escasa hora de Ke$ha, que con las dos horas hablas de Gaga. Porqué? porque es una chica odiosamente divertida, sin ganas de cambiar el mundo y a la que SÍ importa el dinero, y que no se rodea de los tíos buenos que se reían de ella en el instituto sino de los freaks que la apoyaban.

Ke$ha Setlist Razzmatazz 2, Barcelona, Spain 2010

Lady Gaga @ Palau Sant Jordi – Barcelona 07/12/2010

Y por fin pasó.

La Gaga llegó a una Barcelona revolucionada, que entre controladores aéreos y caravanas de mujeres no podía estar más alterada.

No os engaño si os digo que la pista parecía la versión física de Facebook. Nunca había visto a tantos conocidos de lugares dispares en tan poco sitio.

Y aunque Lady Gaga sea el eje del mal, y por culpa de su concierto no ha habido una, sino como mínimo cuatro situaciones incómodas y/o dolorosas entre personas que yo haya podido contar, intentemos valorar el concierto objetivamente.

El principal problema del Monster Ball Tour es que originalmente iba a ser una gira conjunta con Kanye West porque, let’s face it, las 20 canciones de The Fame Monster no dan para un concierto entero.

Hay más fallos, como el disponer de tanto dinero y no saber aprovecharlo. Si bien el escenario y el atrezzo es muy chulo, el tema de los interludes cae por su propio pie. Un vídeo de ella girando a una slow motion que te cagas mientras suena una base minimal. Eso unas 4 o 5 veces durante 5 minutazos pues digamos que pesa un poco.

El concepto de la gira es curioso pero hasta que no me lo contaron no lo entendí. Ahora mismo tampoco lo recuerdo, pero era una historia en plan una chica que va a la gran ciudad, un monstruo la acecha… o no, la verdad es que no lo recuerdo bien. Sólo sé que la meta es llegar al Monster Ball haciendo el chorras.

Los speeches de Lady Gaga son insufribles. hubo 3 o 4 pausas de 15 minutos en los que ella se ponía a hablar sobre tonterías. El único momento lúcido fue cuando habló de que era la freak de su High School – no hace falta que lo jure – y que las putillas de clase se reían de ella, y que las jodan. Lady Brava. El resto? tonterías de “Pequeños monstruos” y demás.

Y Barcelona. Vale que mola que te sepas el nombre de la ciudad, pero como dijo alguien, sonaba como el metro o el tren donde suena una voz robótica que dice “Pròxima Estació – Portbou” cuando notas que ambas partes se grabaron con lustros de diferencia. Y lo decía 2000 veces, en cada tema, en cada frase, en cada puente, en cada intro… Si almenos dijera que le gusta la Sagrada Familia y la crema catalana, o almenos un sencillo “Bona nit”, pero no, así está de locatis.


Y las canciones. Qué decir de su gran baza, temazos pop nada trascendentales, con unas estructuras barrocas y unos estribillos de Britney. Mucho RedOne, muy buen sonido, y sobretodo, subidón que te cagas con los hitazos de ayer y siempre. El inicio con Dance in the dark es espectacular, con ella cantando TODO el tema en la sombra, literalmente. Pero los mejores momentos, como ya he dicho, con los Alejandros, Telephones, Bad Romances, Just Dances, Poker Faces, etc.

He de confesar que personalmente no fue mi mejor noche, pero siempre recordaré no sólo el concierto sino todo lo que le rodeó: las caravanas de mujeres, amigos, visitas, risas, dramas, y todo, porque ya se sabe que en el puente de diciembre todo se magnifica.

Cause I’m a free bitch, baby!