Adele @ La Riviera

I can offer you a warm embrace
To make you feel my love.

Os acordáis de este pasado enero? Hice la review del disco de Adele. Fue profunda, muy personal y mirándola en retrospectiva bastante penosa.

Hoy toca hablar del concierto, y espero hacerlo con un ánimo muy diferente.

Decidí desde el primer momento que iba a Madrid a verla porque se juntó un grupo de esos de los que da gusto formar parte. Y ahí abandoné a mi Barcelona del corazón por una Madrid más gamberra y desvergonzada.

Adele no necesita tinglados para hacer un concierto. No necesita sets, ni argumento, ni orden ni concierto. Solo su voz y los instrumentos que deciden acompañarla.

Lo que más me gustó del concierto no fueron las canciones. Fue ella. Leyendo la mayoría de sus letras, podemos pensar que Adele es una mujer deprimida, metida en el clásico traje tópico de artista torturado que solo escribe cuando le pasan dramas y la realidad no puede alejarse más de ese estereotipo. Adele es una británica fortota (no está tan gorda como antaño), muy preocupada porque las cosas salgan bien pero sobretodo obsesionada con pasárselo bien. Porque para que los demás disfrutemos, ella ha de ir primero. Y era muy emocionante verla hablar con tanta alegría y jolgorio sobre temas que nos han hundido en la miseria de nuestra habitación, a solas, a oscuras, con los cascos puestos en plan emo “nadie me quiere y me quiero morir”.

Si bien esa frivolidad en directo podría cortar el rollito, para nada. El ambiente del concierto era emocionante, optimista y nada deprimente. Empezó potente: con Hometown Glory, el gran baladón de su debut,19. Siempre la recordaré por ser la BSO de la despedida del mejor personaje que ha tenido la serie Skins: Cassie. Verla pasear por su ciudad, su nueva ciudad, al ritmo de este tema me estremece cada vez que lo veo. Y cantada en directo pues aún más.

Lo siguiente fueron bombazos del segundo disco, pero es que no hay temas malos. A destacar quitarse de encima el futuro tercer single Set Fire To The Rain, un grito de rabia desesperado que volvió loca a toda la sala. Un cover de Steel Drivers, si no me equivoco, le llevó la guitarra a las manos por primera (y no última vez), para seguir con un divertido tema de su primer álbum, My Same y volver con temazos de 21 como Take It All (llévatelo todo, me da igual, pero que sepas que se va con mi amor) y Rumor Has It, donde la gente estalló con esa imponente frase final.

Tímidamente volvió a colocarnos un tema de 19, Right As Rain, que se sonrojaba al lado de canciones como One And Only. Especialmente cariño me trajo su maravillosa versión de Lovesong de The Cure, que ya estoy aprendiendo a aporrear a la guitarra.

Y la traca final vino sin dar respiro: Chasing Pavements abría el acto, el tema que me enamoró de ella aunque hoy me parece mucho más normalito en comparación. Su cover del Make You Feel My Love de Bob Dylan nos dejó a todos temblando de la emoción y de las ganas de poderselo cantar a alguien.

Y llegó el momento que más llevaba temiendo desde que el 11 de enero publiqué la entrada de blog más patética y arrastrada de mi vida. Nevermind, I’ll find someone like you. Primero dijo: ahora os voy a cantar una canción muy especial, tal y como la concebí. Se puso la guitarra al cuello, acercó las manos a las cuerdas y convirtió el piano en un precioso baile de notas de guitarra, mientras entonaba el “I heard that you settled down…”. Los pelos como escarpias. Y justo cuando llegaba el estribillo y todos estábamos temblando, todo se detiene.

Y empieza la versión a piano.

Y fue preciosa.

Y sabéis qué? No lloré. No sé si es bueno, si es malo, o qué. Pero lo que llevaba temiendo desde el día que compré la entrada (que aun tengo que pagar) no se cumplió. Y lo mejor es que no lo pasé mal. Quizá porque me entretuve grabándola y chillando la letra estropeando el video de mi hermano mayor Parker. El caso es que me sentí bien. Y nada mejor que terminar con Rolling In The Deep, otro drama que te cagas pero con mucho ritmo y que nos hizo cantar como si fuera Madonna al final de cada concierto.

El concierto fue muy corto, hora y veinte, pero fue tan intenso y lleno de temazos que no puedes criticarle nada. Sus anécdotas sobre su madre, sus hangovers en Barcelona de hace 2 días o 2 años (nunca lo entenderemos) y sobretodo la compañía de un grupo más que genial hicieron que la gira de uno de los discos que acompañarán los momentos más dolorosos de mi vida fuese una experiencia positiva y emocionante.

Shows that we ain’t gonna stand shit
Shows that we are united
Adèle Setlist La Riviera, Madrid, Spain 2011

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